Factor de progreso para unos, de peligros inconmensurables para otros. El debate del uso de la tecnología en el ámbito sanitario siempre ha existido, pero en el contexto socio-económico actual ha cobrado aún más fuerza este debate. Podemos afirmar que existe diversidad en cuanto a la aceptación o rechazo de la tecnología para buscar soluciones a los problemas que se nos plantean diariamente.

Es importante tener perspectiva de dónde venimos, para entender a dónde vamos. La historia es el truco para hablar del futuro. La aparición de Internet ha provocado un cambio histórico, ya que provoca cambios en lo social, en lo productivo y en todos los ámbitos de la sociedad.

Estamos en 2020, llevamos consumido casi un cuarto de siglo XXI, y pese a ello seguimos instalados tranquilamente en pleno siglo XX. Con los prejuicios, los debates, las referencias y las soluciones del siglo XX. El mundo del trabajo ha sido transformado radicalmente, y millones de personas y empresas en el mundo se están transformando debido al contexto actual. Es algo imparable, nuevos retos y nuevas oportunidades están apareciendo.

Todos los sectores han ido incorporando la tecnología a sus procesos y se han digitalizado de forma distinta, siempre según necesidad, o extrema necesidad en algunos casos. Y el sector de la salud no iba a ser diferente.

Desde el inicio de la pandemia, se ha creado un espacio mental de nuevas soluciones y nuevos planteamientos, cuyas herramientas para diseñar son diferentes a las que solíamos usar hasta ahora.

Como en todos los debates y controversias que en este mundo se crean, y este no iba a ser menos, existe una parte de los profesionales sanitarios que rechazan este uso de las tecnologías en el ámbito sanitario. Inaceptable, ineficaz y peligrosa son los adjetivos y sus calificaciones. Muchos de ellos publicados en redes sociales y canales de divulgación online.

Un concepto claro con respecto a la nueva tendencia de digitalización que estamos viendo en todos los sectores, es que, si entendemos que la actividad presencial de toda la vida, trasladada a digital es la solución, no estamos entendiendo nada. Digitalizar no es repetir lo que hacemos en presencial. Digitalizar requiere que repensemos algunas cosas, con más creatividad, innovación y generosidad. Debemos abrir la mente.

Es indudable que la relación clínica, requiere, en la mayoría de los casos, el contacto físico del médico con el paciente. Pero si queremos destacar, sin dejar nuestra actividad presencial, deberemos reorganizarnos y rediseñar nuevas formas de atender a nuestros pacientes de forma telemática. Creando nuevos servicios de atención online.

Los pacientes siempre jugarán un papel central, pero la tecnología será necesario incorporarla, con relaciones basadas en ética y mayor confianza.