Mi hijo se hace pipi en la cama

La enuresis, o micción involuntaria, es un trastorno que motiva numerosas consultas al pediatra por su elevada frecuencia en la infancia. Consiste en la emisión repetida de orina durante el día o la noche en la cama, o en los vestidos (sea voluntaria o intencionada), por lo menos dos veces por semana durante un mínimo de tres meses consecutivos, en un niño/a con una edad de por lo menos 5 años.

La enuresis que con más frecuencia se consulta en pediatría, es la enuresis nocturna.

Se debe explicar a los padres de que se trata de un trastorno benigno y que generalmente se autolimita.

La enuresis nocturna puede clasificarse en función del momento de aparición y de la afecciones a las que se asocia. Hablamos de enuresis primaria si no existe un periodo previo prolongado de sequedad, y de enuresis secundaria cuando aparece después de un periodo de continencia urinaria, de al menos 6 meses consecutivos.

Suele tener relación con factores genéticos, retraso de la maduración, disfunción de la vejiga urinaria, alteraciones del sueño, estreñimiento, trastornos del tracto urinario, situaciones estresantes, clase social, y trastornos emocionales o conductuales.

El pediatra, o en su defecto el médico de cabecera suelen ser los primeros en identificar el problema, realizar una correcta evolución clínica y plantear una intervención de primera línea.

Se estima que entre un 10 y un 15% de los niños mayores de 5 años padecen enuresis. Además el numero de casos es mayor en niños que en las niñas.

Aunque es una enfermedad que muchas veces se lleva en “secreto”, un pediatra o médico de atención primaria que atiende a 1000 niños, tiene a unos 50 en esa situación. Por lo que es necesario ayudar a que el problema no quede escondido, porque con la motivación y el tratamiento adecuado, lo normal es que un niño, cuyo pediatra realice el diagnóstico a partir de los 5 años, cumpla los 6 con el problema resuelto en la mayoría de los casos.

Los estudios existentes indican que unas normas básicas, es la combinación más efectiva para lograr el éxito y mejorar la calidad de vida de los niños, su propia autoestima y sus relaciones con los demás.

Es importante trabajar la motivación y tratar el problema de mojar la cama con normalidad, sin culpabilizar al niño ni a la familia. Se debe corresponsabilizar al niño de su higiene y de la adquisición de este hábito. Seguir unas normas higiénicas antes de irse a dormir, como no tomar muchos líquidos a partir de cierta hora, levantar al niño por la noche para que orine.

También es recomendable, antes de iniciar cualquier tratamiento, que el niño cumplimente un calendario miccional anotando noches secas/mojadas.

Como tratamiento farmacológico una opción es la administración de Desmopresina para disminuir el volumen de orina nocturno, pero deben reservarse como última opción terapéutica.

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