La familia y el paciente en cuidados paliativos

La familia es una parte esencial dentro de la Medicina y más si cabe dentro del ámbito de la Medicina Paliativa. Contribuye a los cuidados del enfermo, por lo que tiene que recibir la atención e instrucción necesarias por parte del equipo de cuidados para no influir negativamente en la evolución del paciente.

Para el médico, la familia constituye uno de los focos principales de atención. Debe fomentarse la entrevista y el intercambio de información entre ella y el equipo y hay que dar todas las facilidades posibles para ello.

En un situación de enfermedad terminal, los conflictos familiares afloran y pueden influir negativamente sobre la persona afecta. Es función del equipo evitar en lo posible situaciones de tensión en el seno de la familia y ayudar a su resolución en caso de que dicha situación exista.

La familia puede colaborar eficaz y activamente en el cuidado del enfermo si se la instruye de una forma adecuada en el control de los síntomas, los cambios posturales y la higiene personal. Necesita una información veraz y continuada, un apoyo constante y la seguridad de una asistencia completa durante todo el proceso.

La enfermedad terminal altera la unidad social, los familiares y los amigos, y afloran conflictos internos preexistentes. La información inadecuada, los mitos, las presencia más o menos explícita de la muerte y la idea de un sufrimiento inevitable crean una intensa atmósfera de angustia.

Si no se modifican estas ideas, a través de una información creíble y continuada, repercuten negativamente en el paciente y bloquean los cuidados del equipo. La cantidad de tiempo y desgaste que conlleva la asistencia a la familia es recuperada con creces al conseguir que no interfieran negativamente en la buena marcha del proceso individual e intransferible de la propia muerte de la persona.

Cuando la familia se entera del diagnóstico de la enfermedad maligna de uno de sus miembros, inicia un recorrido emocional similar al del paciente que enfrenta la proximidad de su muerte. La familia sufre una seria alteración psicológica y pasa por un periodo de crisis emocional, pues debe afrontar no sólo la enfermedad y la muerte, sino múltiples cambios en las estructura y funcionamiento familiar, en el sistema de vida de cada uno de sus miembros y anticipar el dolor que se presentará tras la pérdida del ser querido.

MIEDOS

Desde el miso momento en que la familia toma conciencia de que uno de sus componentes va a morir en un plazo más o menos breve, surge una serie de miedos.

  1. Al sufrimiento del paciente y, especialmente, a que tenga una agonía dolorosa.
  2. A que el paciente sea abandonado y no reciba la atención adecuada en el momento necesario.
  3. A hablar con el paciente.
  4. A que el paciente comprenda su condición física por las manifestaciones o actitudes de la familia.
  5. A estar solo con el paciente en el momento de su muerte, ya que éste es un momento desconocido y muy temido.
  6. A estar ausente cuando la persona fallezca, a separarse de ella por un rato, lo cual entorpece

El soporte que un equipo de cuidados suministra a la familia implica el conocimiento e identificación de las múltiples necesidades que ésta puede tener a lo largo del proceso.

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