El cambio ya está aqui

Que las tecnologías TIC y todo lo relacionado con las nuevas tecnologías e internet han dado lugar a que muchísimos sectores hayan cambiado, es un hecho más que constatado. Pero no sólo han modificado y modelado empresas y sectores, sino que han ido más haya siendo las artífices de que industrias y mercados hayan cambiado su manera de realizar las cosas gracias a la irrupción de las nuevas tecnologías. El sector de la medicina no va a ser menos.

Desde ENTRESALUD, ya venimos advirtiendo que el sector salud no sólo va a cambiar sino que es imprescindible que se adapte a estos nuevos modelos de negocio que se han instaurado.

Aunque la inmensa mayoría de los interlocutores y voces autorizadas en el sector socio-sanitario están más que de acuerdo en que la transformación de los sistemas de salud en el mundo deben de ser un hecho constatado, aún existe una minoría de profesionales que no “vislumbran” el potencial que este revolucionario cambio supondría para la salud mundial.

Se debe de buscar un equilibrio entre lo que ha venido siendo la medicina tradicional y el seguimiento online; no sólo son necesarias ambas, si no que ambas juntas son mucho más potentes que por separado. Para alcanzar un sistema sostenible en este contexto que se avecina, no sólo es necesario poner énfasis en una mayor aplicación de las tecnologías TIC sino que debe haber una amplísima implicación por parte de los profesionales  que existimos, tomando decisiones inteligentes que hagan al sistema sanitario avanzar hacia una mayor eficiencia y calidad de los servicios que procura a los pacientes.

Es un verdadero privilegio poder decir que España ha estado a la vanguardia en cuanto a la medicina tradicional y el sistema sanitario Público en España ha sido de los mejores  del mundo; eso es un hecho, nadie lo duda. Sin embargo, debemos de ser “autocríticos”, y tenemos que reconocer que en los últimos años hemos perdido algo de terreno respecto a los países que lideran esta transformación. Bien es cierto, que el “motivo” principal ha sido la débil aportación de las Administraciones a implantar estas nuevas metodologías.

En esto último podemos influir poco, pero sí que es nuestra obligación como profesionales poner todo lo que esté de nuestra parte para que desde las administraciones “vean” el potencial de ahorro económico que supondría apostar por la salud digital. Debemos de implicar a los pacientes en este nuevo proceso, desarrollando y ofreciendo servicios digitales, tal como ha ocurrido en otros sectores y que han transformado totalmente su propuesta de valor.

Se trata de poner al servicio de la salud las principales ventajas tanto cualitativas como cuantitativas que hoy nos ofrecen los diferentes y variados canales de comunicación con los que contamos.

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