Dispepsia ¿Qué es y cómo se maneja?

dispepsiaLa dispepsia es un término que se utiliza normalmente para describir cualquier tipo de molestia gastrointestinal. Se define por la presencia en la parte superior del abdomen de dolor, molestia, ardor, náuseas, vómito o cualquier otro síntomas que se considere originado en el tracto gastrointestinal superior.

La dispepsia es un motivo de consulta bastante común en los centros de atención primaria. Su elevada frecuencia supone un consumo considerable de recursos sanitarios y tiene un impacto importante sobre la calidad de vida de los pacientes. Se estima que entorno a un 39% de la población ha presentado síntomas de dispepsia alguna vez en su vida y el 24% en los últimos 6 meses.

Los síntomas se suelen presentan en individuos sanos y en la gran mayoría de las veces carecen de significado patológico.

Factores de riesgo

Fármacos, con especial mención los antiinflamatorios no esteroideos (AINES), son una causa muy frecuente de dispepsia. También se han relacionado lo síntomas con situaciones de estrés y ansiedad.

Los AINES y la aspirina incrementan el riesgo de úlcera péptica. La infección por Helicobacter Pylori, también se asocia estrechamente con la úlcera gástrica y duodenal. Entre un 10-20% de los individuos infectados por H.pylori desarrollarán una úlcera péptica en algún momento de su vida.

Recomendaciones

Para realizar el diagnóstico de dispepsia de un paciente, primero se debe realizar una exclusión de cualquier causa orgánica, entre ellas la infección por H.Pylori. En pacientes infectados, que presenten una endoscopia sin ningún tipo de alteración, se recomienda descartar o curar la infección antes de establecer el diagnóstico de dispepsia funcional.

Es importante que los médicos proporcionemos buena información al paciente sobre la naturaleza benigna y crónica de su problema de salud, y explicar cómo puede influir los tratamientos en la mejora de sus síntomas. Siempre se deben recomendar mantener medidas higiénico-dietéticas adecuadas y en caso de que fuese necesario modificaciones de los estilos de vida.

Como opciones terapéuticas farmacológica, de primera línea tenemos los IBP (omeprazol) a dosis estándar de 20 mg durante unas 4 semanas. Si la respuesta es buena, se deberá retirar el fármaco. Si por el contrario persisten los síntomas, podríamos aumentar la dosis del fármaco o combinarlo con un procinético (levosulpirida).

Si los síntomas no mejoran a pesar de estas medidas, es necesario una nueva reevaluación médica, y valorar la necesidad de realizar estudios adicionales y/o la derivación a atención especializada.

 

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